El último informe sobre drogas de la ONU define Latinoamérica, y en especial, a los países centroamericanos, secamente como la región “más mortífera del mundo”, donde uno de cada 50 hombres morirá asesinado antes de los 31 años. La razón esencial de tanta violencia es el narcotráfico.
Ya va siendo hora de que los ciudadanos y ciudadanas preocupados por este tema de las drogodependencias, nos quitemos el disfraz de ortodoxos, y miremos al mundo con realismo. Luchar, a estas alturas por resolver este problema, desde los mismos presupuestos de siempre, legal / ilegal, es vivir en otro mundo.
La pelea contra ilegalidad está dejando mas muertos que el propio consumo, y aún peor, esta pelea no ayuda a los que sufren como consecuencia del uso de estas sustancias, lo único que consigue es que los carteles cada día sean mas ricos y mas poderosos, y de camino, el poder legalmente establecido, tenga una escusa para llevar la violencia (y con ello el gasto en armamento) a donde considere oportuno.
Los países que mas sufren con la droga, no son precisamente los que mas consumidores tienen, si no aquellos que se han convertido en el refugio de los cárteles y son paso obligado de dichas sustancias.
En EEUU, como siempre, se dice que el problema es sólo una cuestión de consumo y que el consumo se reduciría con la disminución de la oferta, pero no es menos cierto que la oferta va en aumento y que el propio EEUU anima a los narcotraficantes con una política laxa de control sobre las ventas de armas.
Definitivamente, el problema esencial de las drogas no es la oferta, el problema real de la droga no es cuestión de legalizar o no, el problema de la droga es que no se quiere regular razonablemente y no se quieren hacer políticas que realmente minimicen este problema.
Esas políticas son sin duda ninguna, en los países consumidores, la educación y un cambio ambiental que permita reducir los niveles de consumismo descontrolado de la sociedad occidental (en general, no solo de las drogas); y en los países productores y de paso, la dignificación y el acceso a la educación y a un trabajo digno, que permita a los ciudadanos ganarse la vida sin necesidad de criminalizarse y poner en peligro sus propias vidas y las de los demás.
Les propongo leer alguno de estos artículos, para hacerse una idea de por donde van los "tiros" y de camino pensemos ¿mantener la ilegalidad es una solución?.
Mis disculpas, ahora creo que ya funciona bien el enlace.
ResponderEliminarEn cuanto a lo que me pide sobre mi postura, sólo exponer que estoy en contra de las prohibiciones en general, aunque reconozco que como método, en ciertas circusntancias puede ser útil temporalmente. En cuanto a lo de drogas ilegales/legales, siempre he estado en contra porque entiendo que lo que debe hacerse es regular adecuadamente el acceso a las sustancias. Aún más, cuando es claro que muchas de las ilegalizaciones no se justifican en razón de las consecuencias que sus uso implica (¿sino, porque son legales tantas sutancias capaces de generar dependencia?). Lo que está claro es que estas alturas los muertos los ponen los pobres y los flujos de capital beneficia a los ricos. Por los propios adictos y por la razón, las denominadas drogas ilegales deberían legalizarse, y eso si, regular el acceso a todas, a todas.
Quedo a tu disposición