domingo, 30 de octubre de 2011

Bases para construir una prevención eficaz

*Reivindicar un modelo educativo estable que potencie la creación de personas autosuficientes, libres, solidarias y justas, frente a un modelo que prima exclusivamente la capacidad de captar contenidos formativos y cambia continuamente para adpatarse a las necesidades e ideolgía políticas que se van turnando en el poder.

*Fundamentar la educación en la labor  conjunta de los profesionales de la educación y las familias, pero hacerlo desde la practica real, devolviendo la autoridad a los/as  maestros/as y profesorado en general, en virtud de la labor educativa que deben ejercer más allá de la puramente formativa.

*Exigir a las familias responsabilidades reales y evaluables en el compromiso de  educar a sus hijos/as y hacerlo desde la puesta en marcha de acciones que les permitan ejercer su papel de padres/madres y ser artífices conjuntos de la evolución de sus hijos/as dentro del sistema educativo y en el ámbito social.

*Denunciar la manipulación de las personas, en especial los jóvenes, para evitar que se haga de ellos futuros adictos que consuman lo que sea, pero que consuman sin más.

*Concienciar a la sociedad que el modelo que nos están vendiendo es insostenible y que más pronto que tarde quebrará y lo hará por la parte más débil que en la actualidad son nuestros niños/as y jóvenes. Hay que  hacer comprender a todos/as que los medios de comunicación, el poder y  las grandes industrias del ocio y el consumo, nos manipulan en beneficio de ellos y de sus interese, olvidándose de las consecuencias que a medio plazo podemos sufrir los individuos a quienes dicen informar, proteger, divertir o ayudar a poseer.

*Reivindicar que la adicción es un trastorno cuya génesis no depende del individuo sin más, que es un trastorno incitado desde el modelo social y mantenido en aras de conseguir que cada día seamos menos libres y dependamos más de otros/otras para sentirnos realizados como personas, aunque sea como “tristes personas”. Por ello, es la propia sociedad y los medios y fuerzas que alimentan esta tragedia de la adicción, los que deben asumir el coste de las consecuencias y exigirles responsabilidad para evitarlos.

*Acabar de una vez por todas con la injusticia de que unos/as enfermos/as, sigan  discriminados en cuanto a dónde, cómo y por quienes, deben ser tratados.

domingo, 16 de octubre de 2011

Más implicación, mas educación...

Recuerdo cuando sacar el carné de conducir era casi un puro trámite, claro está, entonces esto que llamamos tráfico era bastante menos complicado que hoy y por tanto, con solo manejar el vehículo sin que se parase y conocer unas pocas normas, era suficiente. El tráfico se hizo mas intenso, más complicado y las señales fueron más. Entonces, aquella simple prueba para obtener el permiso se complicó. Había que salir a circular por las calles, aprender cientos de normas y demostrar que se es habilidoso/sa para conducir entre cientos de vehículos, controlar varias decenas de señales y estar atentos/as a cualquier incidencia.
En esto como en otras muchas cosas más nos hemos adapatado a la evolución de nuestra sociedad, pero en algo nos hemos quedado atrás: en la EDUCACIÓN.
Hemos hecho mas compleja la formación, pero en educar, educar, nos hemos quedado atrás. Es más, hemos retrocedido porque la evolución del sistema se ha perdido en miles de adaptaciones sin sentido ni conexión con la realidad.
Por ésto, y por algunas cosas más, fracasamos continuamente en hacer mejores personas, mas eficaces humanamente hablando y mas compremetidas con sus semejantes.
Pretendemos prevenir problemas de una sociedad moderna, cuando la base desde la que había que prevenirlos, es precisamente contrapreventiva. La educación en  nuestras escuelas vive de espaldas a la realidad y utiliza presupuestos erróneos que han emanado de un ridículo concepto de igualdad, de un valor a la libertad que supera la mesura y, por si fuera poco, a cualquiera se le ha dado carta en este ámbito como si fuera un experto.
Hemos dejado morir el principio de autoridad del educador, hemos dejado morir el concepto de esfuerzo como base del trabajo, hemos igualados a todos y con ello se han perdido los referentes...
Por ejemplo, educar hijos/as en el Siglo XXI es tremendamente mas complejo que hace unas décadas. Pues bien, en lugar de implicar (obligatoriamente, diría yo) a los padres y madres en este proceso, hemos ampliado el horario de permanencia en las escuelas, porque los padres y madres no tienen tiempo de atender a sus hijos. Vaya, que con una vida tan estresante, deberíamos haber suprimido los exámenes de conducir porque nadie tiene tiempo de examinarse.
Si se quieren tener hijos/as, habría que firmar un compromiso de dedicarles tiempo y cumplirlo participando realmente en su educación, en la familia, en la escuela, en el ocio, ... en lugar de tratar de educarlos a distancia, eso si, procurando limpiar nuestras conciencias, sobreprotegiéndolos aunque sea hasta de sus propios educadores.
¿Por qué no se obliga a padres/madres a acudir obligatoriamente a una "escuela de padres y madres" de forma regular, en tanto sus hijos/as están en le proceso de educación obligatoria? Si se autorizan permisos de lactancia, de cuidado de menores, ... ¿no podria habilitarse un permiso de educación para estar al tanto de como debemos educar a nuestros hijos/as?