Acabo de regresar del 25 Congreso de la Federación Catalana de Alcohólicos Rehabilitados y ha sido un placer.
En primer lugar porque me ha permitido el reencuentro con amigos y amigas que hacia años que no tenía el placer de saludar y de departir con ellos sobres los temas que les preocupan y que me preocupan.
Pero especialmente ha sido un placer porque he podido comprobar que, cuanto menos, este colectivo de los Alcohólicos Rehabilitados en Cataluña, está preocupado por su futuro y plantea un debate abierto y franco para resituarse en la sociedad de este Siglo XXI.
Ya saben, lo primordial para resolver un problema es tener conciencia de el y la FCAR demuestra que ese primer paso lo ha superado. Queda un largo camino, claro que si, pero estoy seguro que desde el debate, el asesoramiento, el estudio y la formación, conseguirán adaptarse a la realidad y apoyados en sus valores de siempre, volverán a conseguir repartir salud entre los ciudadanos/as catalanes.
La realidad es que el tipo de paciente a quien se han dirigido siempre está en extinción (el bebedor excesivo regular) y los perfiles de quien solicitan ayuda ha cambiado. Si como los integrantes de este colectivo, somos conscientes de ésto, lo que procede es evolucianar,formarse y adaptarse a estos nuevos perfiles para así dar salida a esa necesidad que ayudar que todo AR o familiar de ellos/as profesa en agradecimiento a lo que un día salvo sus vidas, la ayuda de otros que habían recorrido ese camino.
No va ser fácil, pero estos colectivos saben de la dureza de la solidaridad cuando no se trata de cuotas, si no disponibilidad.
Hay que cambiar las terminología y olvidarse de que el problema que trae a los enfermos/as a estas entidades, ya no es el alcohol, es la adicción, o si me apuran, la politoxocamanía, asociada a veces con dependencias conductuales (juegos de azar, nuevas tecnologías,etc...).
Ya les he animado en directo, pero lo reitero aquí y lo hago extensivo a otras entidades similares, evolucionar o desaparecer, no hay paradas intermedias.
Estoy seguro de que colectivos que han atravesado desiertos de conciencia social como las décadas de los 60, 70 y 80 del siglo pasado, si ahora se lo creen, pueden adaptarse también a esta realidad actual y seguir siendo un faro en las tinieblas para todos aquellos/as que han perdido la libertad, frente a una sustancia o una conducta.
Felicidades FCAR, son importantes los 25 años transcurridos, pero se que los próximos 25 lo serán más, hay entusiasmo, hay disposición y hay deseos de ayudar... que no es poco
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