sábado, 11 de junio de 2011

HAY QUE TENER CLARO....

Siempre me encuentro la pregunta de que hay que hacer para prevenir las adicciones,  es decir, educar de forma que la adicciones provoquen el menor numero de problemas.
La respuesta no es sencilla, pero siempre digo que es absurdo tratar de luchar contra ese muro que no queremos o sabemos ver y que aparece porque:

a)     No pueden aplicarse modelos de valores consumistas que potencian la necesidad  del uso normalizado  de todo aquello que  está a nuestro alcance. Todo no es un “bien de consumo”, por el solo hecho de que se pueda consumir .Las sustancias adictivas, las conductas que pueden generar adicción, pueden estar al alcance de todos, pero no pueden ser tratadas socialmente como un bien de consumo más.

Debe potenciarse un modelo de sociedad  que valore mas el cubrir las necesidades básicas y potenciar el compartir  como base de la solidaridad.

Hay que exigir definitivamente  una apuesta clara por los modelos Educativos-Preventivos eficaces, frente a los modelos teóricos y  que siguen apostando mayoritariamente por  anteponer el control de la oferta a la educación de los demandantes.



b)    No sé  clasificar las sustancias y conductas adictivas mediante  nuevos  criterio que permitan actuaciones coherentes, como por ejemplo:
1.- Sustancias y conductas de uso innecesario

2.- Sustancias y conductas de uso necesario

Para poder enfocar la prevención de las nuevas formas de adicción y de las denominadas clásicas, es necesario realizar una nueva clasificación de las sustancias y conductas adictivas de forma que las intervenciones encuentre mayor coherencia.

En principio el uso de una sustancia o la práctica de una conducta, cuando estas pueden generar adicción, no debería tener más límite que el de la “necesariedad”  o no de ellas.

Así, algunas de ellas podrían prevenirse desde acciones claramente encaminadas a su erradicación, dado que no son necesarias para el desenvolvimiento físico, intelectual y social de las personas o lo que pueden aportar de positivo, son reemplazables por el consumo de otras o realización de conductas diferentes.

En este grupo podrían encajar casi todas las sustancias que claramente hoy se determinan como drogas, legales o no. De hecho, las políticas llevadas a cabo mundialmente  frente al tabaco, están claramente dirigidas a eliminar su consumo y por tanto su producción. Fórmulas similares podrían aplicarse a otras muchas sustancias y alguna conducta adictiva como los juegos de azar, muchos de los cuales no son más que una fórmula de hacer de adictos por las características claramente adictivas que se han potenciado en ellos ( ganancias inmediata, facilidad de acceso, escaso costo, etc..). Evidentemente es factible hacer esto  con las sustancias ilegales, solo que antes habría que entrar en proceso de legalización y regulación que permitiera legislar, formar y adecuar controles más allá del puramente prohibicionista

Sin embargo, es claro que existen sustancias y conductas “no erradicables” , ya que su uso o practica es necesaria o lo que aportan de positivo no es reemplazable por otras. En este grupo estarían sustancias como los actuales psicofármacos o la práctica de comprar, usar el móvil o utilizar internet.

En estos casos habría de realizarse una regulación de todas aquellas que sea posible y sin duda una profunda educación y reeducación sobre los valores de dichas sustancias y conductas

Esta nueva clasificación evitaría incoherencias que hasta ahora han sido la gran vía de fallas de la prevención:

¿Si el alcohol es una droga por que se permite sin más su uso? ¿ Si los juegos de azar producen adicción por qué no se erradican? ¿Por qué fumar marihuana o cánnabis en la sociedad occidental es malo y en otras sociedades está permitido?...

Estas y otras muchas incoherencias desaparecerían si las sustancias a efectos de prevención se clasificaran como innecesarias o necesarias y desde las autoridades se regulara con el objetivo de erradicar o marginalizar el consumo unas y controlar la oferta, regular donde y como se pueden usar…, las otras. Desde esta base, se actuaría con más eficacia y la Educación en Valores no tendría que luchar contra conceptos incoherentes con la práctica diaria.

Además dejaríamos de enviar a la sociedad mensajes contradictorios, hipócritas y de escasa penetración en las conciencias personales.

Claro está que muchas de las clasificaciones clásicas podrán seguir teniendo  sentido, pero no para la prevención.
c) No se ha puesto en marcha un autético área de eduación que haga personas autonomas, criticas, respetuosas... Quizas por que igual que hay fórmula politicamente incorrectas, tambien hay formas de educar politicamente "peligrosas" ¿o no?

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